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14 de abril de 2025

Buena fecha para conocer

Ya sé que hoy tenemos otras prioridades, otras urgencias, pero no por ello hemos de olvidar lo que sigue siendo importante, y tanto el celebrar la llegada de la Segunda República española como luchar por la venida de la tercera, siguen siendo asunto de importancia para consolidar nuestra democracia y la convivencia de los españoles.

Celebrar acontecimientos memorables es necesario porque el ser humano es animal simbólico y son las esperanzas lo que nos mantiene vivos en sentido pleno; la mera vida biológica no nos diferencia del animal, de una ameba, por ejemplo.

Romper con el sistema monárquico dictado por una dictadura, atravesada por la corrupción desde su cabeza hasta su base, es un paso ejemplar si de verdad queremos romper con las inercias que siguen lastrando nuestro presente político, económico y social.

No es un paso suficiente, pero sí necesario, para enseñar las posibilidades de la democracia, de la justicia y de la libertad.

Ya sé que hoy tenemos otras urgencias, pero nuestra Segunda República fue capaz de luchar por aquello que estimaba importante y que sistemáticamente se había desatendido, como la educación, por ejemplo.

No fue perfecta, ningún sistema político que se ponga en práctica lo ha sido, ni lo será, pero sigue siendo ejemplo para el presente en más aspectos de los que podríamos pensar a primera vista. Buscad en sus leyes y medidas de gobierno, leed los artículos de su constitución, y os sorprenderá la valentía y actualidad de buena parte de ellos.

14 de abril de 2018

... facilitar a los españoles...


La Constitución Española de 1931, la de nuestra Segunda República, sigue siendo más avanzada que la presente. Y con avanzada quiero decir preocupada por todos los ciudadanos de nuestro país, inclusiva, buscadora de la justicia, más racional y con un proyecto de futuro. Como muestra, tomo el Artículo 48:
El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada.
La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria.
Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.
La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación.
La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.
Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.
Artículo que -seguiré diciéndolo una y mil veces- no fue papel mojado, sino que se llevó a la práctica. Y se hizo en un contexto de crisis económica indudablemente más grave que la presente. Los políticos de la Segunda República española entendieron que preocuparse por sus ciudadanos, que facilitar su vida y su futuro, exigía invertir dinero en educación, en vez de recortar en ella.

Entre 1931 y 1933 se crean 2.036 secciones o clases de enseñanza primaria. Pero, más importante aún, se dignificó la carrera docente creando unos estudios universitarios específicos, las Escuelas Normales, a las que nadie podía acceder sin haber cursado bachillerato. Además, en buena parte de las escuelas de primaria había una cantina y un ropero, porque los niños necesitaban comer y vestir sin harapos. Nuestro país pasó de escolarizar al 58,8% de su población en edad correspondiente a escolarizar al 65,6% en los dos años que van de 1931 a 1933, y logró aumentar la escolarización de las niñas en 14 puntos porcentuales.
En la enseñanza secundaria se pasó de 21 Institutos Elementales de Segunda Enseñanza con 177 profesores, en el año 1931, a 56 centros con 701 profesores, en 1934. Asímismo se pasó de 80 Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza con 1.721 profesores, a 111 institutos con 2.739 profesores en el año 1934. El aumento de profesores es muy superior al de centros, lo cual quiere decir que se desmasificaron las aulas de secundaria.
Son dignos de recuerdo los ministros de Instrucción Pública, de los primeros gobiernos de Manuel Azaña: Marcelino Domingo Sanjuán y Fernando de los Ríos Urruti. Pero también el gobierno entero, que prefirió gastar en educación a pesar de la penuria económica que sufría nuestro país. Aquellos hombres fueron gobernantes, fueron políticos y fueron personas, lo cual es difícilmente predicable de quienes han ocupado y de quienes ocupan cargos equivalentes en nuestro presente. Ello es más que suficiente tanto para seguir recordando, agradeciendo y dando a conocer lo que nuestro país pudo ser, como para denunciar a quiénes lo impidieron y a sus herederos.

14 de abril de 2016

Necesitados


A pesar de que los vigilantes de la “modélica transición”, apoyados en unos medios de comunicación sumisos, nos han vendido una monarquía salvadora de la democracia y factor de unidad para los españoles, la fractura con la ciudadanía ha crecido.
Hoy, como hace ochenta y cinco años, seguimos necesitados de esperanza, ¡motor humano!, de proyecto futuro.
Y en nuestras españas, esta no es posible sobre la podredumbre de una dinastía restaurada por un dictador.

14 de junio de 2014

Símbolo inequívoco



Desde que el rey de las Españas abdicó la corona, el debate sobre monarquía o república vuelve a estar al rojo. A pesar de toda la propaganda monárquica de los medios de comunicación y partidos continuistas. Las críticas contra los defensores de la república, e incluso contra quienes piden una consulta popular al respecto, revelan con claridad oscuras intenciones. Especialmente las que provienen de partidos y personas que se llaman de izquierda. (¡Por cierto! el PSOE tenía aquí una ocasión llovida del cielo para recuperar votos por ese lado, pero parece más que cegado por pactos previos. Será que a sus instalados mandatarios no les da frio ni calor el suicidio que este partido está llevando a cabo). Estas críticas se pueden condensar en la siguiente: cambiar monarquía por república es algo folclórico que entusiasma al personal pero deja todo como está respecto a la corrupción, el descrédito de los políticos, el funcionamiento económico …
¡Y es cierto! pero propongo verlo desde otro ángulo:
prolongar nuestro sistema monárquico coronando un sucesor, es el mayor símbolo de inmovilismo y perpetuación del estado de hecho. La inequívoca expresión de la apuesta por una sociedad de castas, desde la real hasta la financiera, pasando por la política.
La prisa de los partidos mayoritarios, de la casa real, de la iglesia y de diversos grupos de poder, para cambiar la ley sucesoria y aplicarla de inmediato, revela un plan que prolonga la ruinosa fachada democrática de nuestro postfranquismo.
Así las cosas, no podemos sino repudiar este símbolo y lo que simboliza.

14 de abril de 2014

Ni oirlo mencionar


No se entiende el porqué este rechazo visceral a una república en nuestras Españas, ¡en el 2014!
Tal vez porque en el imaginario de estas tierras República siga siendo sinónimo de voluntad de justicia, igualdad, dignidad.
Deseo de un país menos podrido, sin indultos a banqueros que roban a sus clientes, ni a cargos electos condenados por corrupción.
Sigue siendo un ideal y tal vez por eso mismo, quienes están enfangados hasta las cejas no quieren ni oirlo mencionar.

14 de abril de 2013

Recuerdo de esperanza


Hace unos días visité el Campo de Gurs (muy cerca de Oloron, en el sur de Francia) donde acabaron internados unos 28.000 españoles, parte de aquellas 500.000 personas que salieron precipitadamente de España los primeros meses de 1939. Exiliados por el simple delito de defender el régimen legítimo de la Segunda República Española. Y cuando digo defender no quiero decir necesariamente con las armas, la mitad de ellos eran población civil compuesta de mujeres, niños y ancianos. Su voz, sus ideas y una honradez consigo mismos eran las únicas armas que habían esgrimido. Si fue atroz su destino no lo fue menos el de quienes quedaron en la España de la victoria. Victoria del fascismo, de una sangrienta y larga dictadura, sobre las ilusiones y esperanzas representadas por la Segunda República.
Por ello es deber ciudadano recordar y contar lo sucedido, como lo es recuperar las ilusiones, hoy ausentes por otro golpe de estado, el del capital financiero y sus fieles sirvientes, para luchar pacíficamente por restaurar la dignidad humana y la justicia.
Después de 82 años, a pesar de los intentos de 38 de dictadura y de los últimos 36, La República hoy sigue significando esperanza y apuesta por el hombre, su racionalidad y su calidad de agente moral, frente a la nueva barbarie financiera.

15 de abril de 2012

El sueño de la República



Conocer hoy la 2ª República Española no debe ser un ejercicio de nostalgia, una mirada a la historia con añoranza, o con lamentación por lo perdido. Ambas resultan inútiles. Ni el pasado retorna, ni nosotros podemos retornar a él. Tampoco debe ser un simple estudio, aunque es necesario estudiarla.
Conocer la República y sus ideales, plamados también en su constitución, es descubrir su proyecto, lo que de él sigue siendo válido. Es entender cómo, por qué y por quienes quedó truncado, generando el tremendo retraso político y humano de la España de la dictadura, y de la actual. Es, en suma, arrojar luz sobre nuestro presente.
Una de las causas del mal funcionamiento de nuestra democracia está en su falta de referentes, o peor, en el único referente del que nuestros poderes hablan, la Transición. Esos años cargados de mentiras, apaños e intereses, que decidieron el borrón y cuenta nueva de nuestro pasado reciente, dejándonos así sin referencias, huérfanos políticos, navegando en un post-franquismo con adornos democráticos.
Si el hombre no tiene naturaleza sino que tiene historia, como dijo Ortega y Gasset, cortarla es mutilar nuestro presente. Conocerla es conectar con nuestro referente democrático del siglo XX y ver lo que sigue teniendo de válido para la España del siglo XXI.

Como muestra, citemos el artículo 48 de su Constitución: "... La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación. ..." Y la creación de 13.570 nuevas escuelas durante los tres primeros años de su marcha, para combatir un analfabetismo próximo al 43% de la población. Comparémoslo con los anuncios de recortes, sobre recortes, educativos del presente.

Por ello conocer el sueño de la República es constatar que nuestro país tenía unos ideales y un proyecto. Una esperanza y, por tanto, el motor que necesita cualquier presente limpio para construir su futuro, el de ciudadanos conscientes de su dignidad.