29 de octubre de 2014

la memoria del corazón


Decía sí, tal vez fuera no, había que remontar el tiempo a través de una memoria en sombras, nada era seguro. La memoria de los pobres está menos alimentada que la de los ricos, tiene menos puntos de referencia en el espacio, puesto que rara vez dejan el lugar donde viven, y también menos puntos de referencia en el tiempo de una vida uniforme y gris. Tienen, claro está, la memoria del corazón, que es la más segura, dicen, pero el corazón se gasta con la pena y el trabajo, olvida más rápido bajo el peso de la fatiga.

                                                                              Camus, El primer hombre



Las condiciones sociomateriales pesan al recordar, como lo hace la atmósfera, inadvertidamente, por ello no han de ser descuidadas por el estudioso.

La novedad, ruptura del transcurrir cotidiano, es alimento para la memoria, al dotarla de imprescindibles referencias. Si bien, no es menos cierto, que estas dependen en buena parte de nuestro modo de vivenciarlas (hay quien sufre lo extraordinario con la intensidad con que se lava las manos, y quien sabe construir novedad con lo que a la mayoría pasa inadvertido).

Esta memoria racional, parece oponerse a la memoria del corazón, emocional, ejemplificada en Proust. Sin embargo, la magdalena activa un pasado nítido, pleno de marcos referenciales en el corazón de Swann, lo que nos hace pensar que estas memorias se complementan.

Espacio necesario, correlato de cualquier vivencia y cuyo descubrimiento suele ser, a su vez, una vivencia, y tiempo interior, el de la construcción de nuestra realidad, especialmente cuanto más próximos al nacimiento, amueblan el corazón, incluso el gastado, construyendo recuerdo y olvido.

2 comentarios:

David Porcel dijo...

Interesante la referencia que haces a estas dos memorias, distintas, en cuanto que siguen ritmos diferentes, pero a veces entrelazadas, hasta el punto de complementarse. Y es que el recuerdo es una construcción en la que interviene lo racional y lo emocional. Gracias y saludos.

M. A. Velasco León dijo...

Me ha gustado la forma en que lo adivina Camus, gran pensador, capaz a la par de expresar los contenidos de tan magistral manera. La magdalena es perfecto ejemplo de lo que planteas.
Salud