6 de junio de 2012

Banalidad de la omisión

Ante la situación actual me pregunto con frecuencia por qué no estamos haciendo apenas nada. Tenemos ante nosotros el experimento griego, al que día a día nos vamos acercando y seguimos sin reaccionar. 
Un ángel invisible, como en la película de Buñuel, nos cierra el paso.
Dejamos hacer y dejamos de hacer, que es lo peor. 
Omisión provocada no por misantropía, ni por impulso autodestructor, sino por un mecanismo banal, infantil, primitivo. Cada uno confiamos en ir saliendo del paso, en que a mi no me tocará. 
Así vamos dejando que otros sean derribados y cuando nos llegue el turno no quedará nadie al que agarrarnos.

4 comentarios:

Manuel Marcos dijo...

Contundente reflexión, ahí está el peligro de la bestia, en el aislamiento del hombre y su reducción a una sola dimensión, la imagen buenísima, preciosa (¿cómo la has colgado, uno es bastante lego en la materia de las imágenes en loop?)

Un abrazo, Miguel Ángel
Manuel

M. A. Velasco León dijo...

El individualismo está en la base de todo rebaño.
La imagen es un gif que he encontrado, yo no he hecho el montaje.(Siento ser otro lego)
Salud, Manuel.

David Porcel dijo...

Buenísisma la referencia a Buñuel y el ángel exterminador. Los personajes logran salir en el momento que toman consciencia de que están como al comienzo, de que no ha habido progreso ni evolución. ¿Será este nuestro caso?...

M. A. Velasco León dijo...

Tal vez lo sea, David, porque la inacción es igual de banal cuando se trata de camuflar con un movimiento reiterado, loco. Giro en el vacío que no conduce a ningún sitio, sino a la ilusión del progreso. De alguna manera un regreso, porque el único modo de avanzar sin darnos la torta es caer hacia adelante, como al andar en bicicleta. Las bicis estáticas son engaños para cobayas.
Un abrazo.