27 de marzo de 2012

Pancaltas y Bandelas




¿Quién dijo que las huelgas son perjudiciales para la economía, que se pierden millones de euros?
¡Que se lo digan al comercio de la imagen! Y es que los chinos han sido capaces de lograr la cuadratura del círculo, ¡el comunismo de mercado!. Desde su òptica una huelga es más exitosa cuanto más trabajo extra supone.
Por cierto, nunca he logrado entender las pérdidas de las empresas y del país en su conjunto, cuantificadas en cifras astronómicas con las que una vez más nos machacarán los medios a partir del jueves. Cada día que hago huelga me descuentan el sueldo de la jornada, la parte proporcional de paga extra, vacaciones, trienios ... me cargan gastos de seguridad social ... y yo qué se. Multiplico el descuento del día por treinta y el resultado duplica el sueldo real que cobro al mes, y me quedo corto. Es decir, si un mes hiciera 14 días de huelga, no cobraría nada y me tendrían que descontar además parte del sueldo del mes siguiente.
Entiendo muy bien dónde están mis pérdidas y las asumo, pero no entiendo las onerosas pérdidas de las empresas, ni las del país. Ni tampoco nos las explica nunca nadie. Debe ser un misterio semejante al de la economía china.
Me voy a comprar bandelas y pancaltas.

26 de marzo de 2012

Para siempre en Lisboa





Conocí a Tabucchi por su Pereira.
Poco después, por culpa de Roberto Faenza, lo asocié para siempre con el rostro de Mastroianni. Fue más tarde cuando lo enlacé con Pessoa.

Salud, Antonio, ya para siempre en Lisboa.

23 de marzo de 2012

La escuela necesaria





Hay un peligro habitual entre quienes no tienen hijos, los tienen ya independientes o trabajando, que consiste en olvidar la necesidad de la escuela, desde primaria hasta la universidad. Si bien es la familia quien debe ofrecer lo básico y fundamental en la construcción del ser humano, no puede ofrecerlo todo, y por ello la escuela ha sido complemento necesario.
Platón vio muy clara la necesidad de que el Estado asumiese las riendas de la educación en la polis, si queremos la felicidad de todos sus miembros, y no la de unos pocos. Mas los avatares de la historia no hicieron mucho caso del viejo ateniense.
Hubo que esperar hasta la Ilustración para recuperar la necesidad de la escuela, considerada elemento imprescindible para dar el paso de una sociedad de súbditos a una de ciudadanos.
Con sus más y sus menos, la escuela puesta en marcha por el estado ha sido elemento aglutinante e igualador dentro de las sociedades contemporáneas, acortando las distancias entre clases y permitiendo la movilidad social. Es una apuesta por la dignidad de todo hombre, no debemos olvidarlo.


16 de marzo de 2012

La lógica no engaña


Existe una jerarquía en las Fuerzas de Seguridad del Estado cuyo vértice es el Presidente del Gobierno, pasa por el Ministro de Interior, los Delegados del Gobierno, los Jefes Superiores de Policía y aterriza en los policías de a pie, incluidos los antidisturbios.
Si los agentes de la base hubieran actuado mal, bien lo hacían por propia iniciativa, bien obedecían órdenes, bien ambas cosas a la vez, (desgraciadamente, las dos pueden ser ciertas según la ley de la alternativa). La primera posibilidad es alarmante, puesto que unos agentes del orden descontrolados pueden suponer un serio peligro para el estado. La segunda, hace rodar cabezas cada vez más elevadas, pudiendo llegar a la del Ministro o a la cúspide de la pirámide. La tercera muestra un desbarajuste tan considerable, que no permite hablar de un estado democrático. La solución por la que se ha optado es suprimir la alternativa, declarando correcta la actuación de la policía.
No existen elementos para incoar actuaciones contra ningún miembro de la policía ha declarado el Ministro de Interior basándose en la investigación abierta por la Delegación del Gobierno en Valencia. Más aún, habla de intachable actuación de la policía, aguantando estoicamente agresiones verbales, amenazas, injurias y calumnias susceptibles de sanciones penales, con un especial esfuerzo de contención.
Sin embargo, son tantos y tan rotundos los vídeos colgados en la red (me quedo con el de un alumno con aire ingenuo al que un policía, por las buenas, arrea un sopapo traicionero que le tira las gafas) que sus palabras se deshacen ante los hechos.
El razonamiento del Ministro se concentra en tres argumentos: la manifestación no se había comunicado a la Delegación del Gobierno; estorbaban el derecho de libre circulación de otros ciudadanos; los agentes se defendieron ante agresiones y amenazas de elementos radicales.
El primero de los argumentos trata de justificar una actuación policial que generó maltrato, vejaciones y agresiones (es decir, que se saltó la legalidad), en el hecho de que los manifestantes vulneraron la ley al no comunicar la manifestación. El segundo argumento hace lo mismo, al querer salvaguardar los derechos de unos, a circular, a costa de los de otros, a ser tratados conforme a la ley. Equivale a: "hay que respetar la ley, por eso ha estado bien que los policías se la saltaran". Ambos argumentos incurren en una falacia de afirmación y negación simultanea.
El tercero justifica la actuación policial porque es respuesta proporcionada ante elementos radicales. Viene a decir que si hay una pelea es porque tu siempre empiezas primero. Se trata de una mezcla del sofisma ad hominen ("como sois radicales nada de lo que hagais está bien, sois culpables de entrada") y del tu quoque ("no me puedes criticar porque tu haces lo mismo"). De otro modo, "como hubo agresiones hacia la policía, esta puede agredir".
Se trata, en resumen, de una argumentación engañosa, poblada de falacias y ambigüedades, y es que la lógica no engaña. Recuerda demasiado los argumentos vertidos para justificar nuestra guerra civil y el tipo de estado a que dio lugar, una dictadura. Si hubo delitos, que se investiguen con toda la contundencia de nuestras instituciones y se actue contra ellos según derecho. Pero el delito nunca justificará el incumplimiento de la ley por parte del estado, si este quiere ser un estado democrático.
La verdad no es tal porque la diga el ministro responsable del uso de la violencia legítima, sería otro sofisma, ad baculum ("la verdad es esta, acéptala porque tienes las de perder"). No caigamos tampoco en argumentaciones circulares.

14 de marzo de 2012

Tradicionalismo



Con la explosión de la actual crisis económica florecieron las buenas intenciones entre políticos de diferentes signos: refundar el capitalismo, equilibrar estado y mercado, construir una nueva relación entre política y economía ...
Con su inexorable desarrollo posterior aquellas intenciones han dado paso a medidas por completo conservadoras. “Tradicionalistas” en sentido económico y político.
Releo unas palabras de Juan de Mairena a sus alumnos, que vienen pintadas para el caso:
A los tradicionalistas convendría recordarles lo que tantas veces se ha dicho contra ellos:
Primero. Que si la historia es, como el tiempo, irreversible, no hay manera de restaurar el pasado.
Segundo. Que si hay algo en la historia fuera del tiempo, valores eternos, eso, que no ha pasado, tampoco puede restaurarse.
Tercero. Que si aquellos polvos trajeron estos lodos, no se puede condenar el presente y absolver el pasado.
Cuarto. Que si tornásemos a aquellos polvos volveríamos a estos lodos.

Nunca deja de sorprenderme la prosa de Machado, y la tremenda actualidad que puede presentar, especialmente entre nosotros.

10 de marzo de 2012

El rey prudente

Es el apodo de Felipe II, el rey que cerró las universidades españolas a profesores venidos de fuera y prohibió la salida, al menos con retorno, a los de su católico reino. La misma suerte decretó para los estudiantes universitarios de las Españas. Sus arrebatos de prudencia iniciaron lo que Ortega y Gasset llamó la tibetización de la ciencia y el saber españoles.
Pero seamos positivos, estas políticas fueron dando su fruto: el Spain is different, que tanto atraía a los aventureros del norte y centro de Europa en el siglo XIX. Obras como Carmen reflejan la atracción de nuestro retraso, convertido en temperamental. Las dictaduras del siglo XX, especialmente la franquista, acabaron de consagrar este exotismo, este arrebatador primitivismo, que tan irresistible les resultaba a las nórdicas. Desde entonces el turismo no ha dejado de dar beneficios, especialmente económicos. Y nuestras autoridades del siglo XXI parecen empeñadas en continuar con esta prudente tradición. No es de extrañar la constante fuga de cerebros padecida en nuestro país. Por eso, Unamuno se equivocó con su conocido "que inventen ellos", debía haber dicho, más bien, "que inventen fuera, aunque sean de aquí".
Los investigadores se están quejando, una vez más, y recogen firmas. La inversión en investigación aquí nunca ha estado a la altura de la media europea, pero desde 2007 no ha parado de disminuir, año tras año, y temen lo que ahora se les viene encima.
No podemos desvincular la investigación de la formación universitaria, ni esta de la secundaria y esta, a su vez, de la primaria. Toda la educación española recibe una inversión bastante por debajo de la media europea.
Pero seamos positivos: para trabajar en un hotel, en un chiringuito o vendiendo recuerdos, el exotismo y el retraso nos hacen más competitivos.
¿Inventar?, ¿gastar dinero en educación? ¡que lo hagan los de fuera! Los buenos lacayos son siempre los más ignorantes. Es lo más prudente.

6 de marzo de 2012

Democracia o Economía


Os enlazo un cruce de cartas entre un ciudadano alemán y otro griego. Representan la ingenuidad "económicamente correcta", pero destructora, y la indignación de un pueblo, merecedor de los mismos derechos que todos los demás.

3 de marzo de 2012

Los muertos no se tocan, nene



Dejé pasar la ocasión de ver en el cine Los muertos no se tocan, nene, así que he leído la novela, del mismo título, de Rafael Azcona en la que se basa. Decididamente, Azcona pensaba en imágenes cuando escribía, esta y sus otras obras como El verdugo, El cochecito o El pisito.
Un humor inteligente, ácido y crítico, está presente en el libro, desde la elección de los nombres de los protagonistas, pasando por los oficios y situaciones que se suceden, hasta el desenlace final.
Quien quiera conocer y entender la España de los años cincuenta se acercará a ella mejor desde novelas como esta, que desde la frialdad de los libros de historia.
Los estudios históricos, siendo necesarios, se quedan en la cáscara de la vida. Su forzosa objetivación, al plantar distancia y despersonalizar, iguala y reduce los hechos estudiados a simples datos. Acumulables, aprendibles, combinables ... y distantes.
Esta novela, por contra, nos estampa en la cotidianeidad, nos zambuye en la realidad. Con los méritos añadidos de no ser novela realista, que suele dar poco de sí, y de hacernos pasar un rato divertidísimo.
Azcona, con la genial discreción que le caracterizaba, nos lanza, como dice uno de los protagonistas cerrando el libro: Hacia la vida -aclaró. Y puntualizó modestamente-: Con minúscula.